¿Se te escapa el pis al toser, correr o saltar?
Al toser. Al reírte con tus amigas. Al saltar en clase. Al correr cuando ya llevas unos cuantos kilómetros.
Y poco a poco empiezas a hacer cosas que antes ni te planteabas: mirar dónde están los baños cuando sales, llevar una compresa por si acaso o incluso dejar de hacer determinados ejercicios porque sabes que vas a tener pérdidas.
Las pérdidas de orina son muy frecuentes. Muchísimo más de lo que parece, porque además es algo que muchas personas no cuentan.
Pero que sea frecuente no quiere decir que sea normal. Y, sobre todo, no quiere decir que tengas que acostumbrarte a vivir así.
No es simplemente «cosa de la edad» ni el precio que tienes que pagar por haber tenido hijos. Es un síntoma y lo importante es entender por qué te está pasando a ti.
Eso es lo que hacemos en la consulta, en Lugo: valorar antes de tratar.
¿Qué hay detrás de una pérdida de orina?
Cuando hablamos de pérdidas, casi siempre pensamos lo mismo: «tengo el suelo pélvico débil, tengo que hacer Kegel».
Y no siempre es así.
A esto que tú llamas pérdidas, en consulta lo llamamos incontinencia urinaria. Pero el nombre importa bastante menos que entender por qué te está ocurriendo.
Hay personas que necesitan mejorar la fuerza de su suelo pélvico, claro que sí. Pero en consulta también encuentro musculatura con demasiada tensión, dificultad para coordinar el suelo pélvico con el abdomen, una respiración que no acompaña bien al esfuerzo o problemas para gestionar las presiones cuando corremos, saltamos o levantamos peso.
Por eso hacer más fuerza o apretar más no siempre es la solución.
De hecho, dos personas pueden venir a consulta diciéndome exactamente lo mismo —«se me escapa el pis cuando corro»— y necesitar un tratamiento completamente diferente.
Y esta es una de las razones por las que no me gusta dar una tabla de ejercicios sin saber primero qué está pasando.
Lo desarrollo con más detalle en el artículo sobre las pérdidas de orina al hacer ejercicio.
¿Qué hacemos en la primera valoración en Lugo?
Lo primero es hablar.
Quiero saber cuándo tienes las pérdidas, desde cuándo, qué estabas haciendo cuando empezaron, si aparecen solo con determinados esfuerzos, si además tienes urgencia, sensación de peso, dolor o cualquier otro síntoma.
Después valoro cómo funciona tu suelo pélvico y, sobre todo, cómo trabaja junto al resto de tu cuerpo: abdomen, diafragma, respiración y movimiento.
Cuando necesito más información utilizo ecografía funcional, porque me permite ver contigo y en directo cómo está respondiendo la musculatura.
Y hay algo que para mí es importante: si el problema aparece haciendo una actividad, necesito valorar esa actividad.
Si se te escapa el pis saltando, quiero ver qué ocurre cuando saltas. Si te pasa corriendo, tenemos que entender qué sucede cuando tu cuerpo recibe impactos de forma repetida.
Porque puedes tener un suelo pélvico que responda perfectamente tumbada en una camilla y que no consiga hacer lo mismo cuando le pedimos velocidad, impacto, carga o muchas repeticiones.
Te cuento cómo es la consulta, paso a paso, en cómo es una sesión.
Y a partir de ahí hacemos tu plan
No trabajo con el mismo protocolo para todo el mundo.
Dependiendo de lo que encuentre podemos utilizar terapia manual, trabajo miofascial y visceral, ejercicio terapéutico, educación y trabajo específico de suelo pélvico, abdomen, respiración o gestión de cargas.
En algunos casos utilizo también la estimulación magnética (SIS) como apoyo.
Y los objetivos también tienen que ser tuyos.
Puede ser volver a correr sin pérdidas. Saltar en una clase sin estar pendiente de si se te va a escapar. Dejar de llevar una compresa «por si acaso». O simplemente volver a reírte sin tener que pensar en tu vejiga.
Eso es lo que quiero que mejore, no solo un número en una valoración.
¿A quién atiendo?
Trabajo con mujeres, hombres y niños.
Las pérdidas de orina pueden aparecer después de un embarazo o un parto, durante la menopausia, después de una cirugía de próstata, practicando deporte o también durante la infancia.
Si las tuyas empezaron después de un parto, te interesa la página de recuperación posparto. Y si te operaron de próstata, la de suelo pélvico masculino.
La causa no tiene por qué ser la misma y, precisamente por eso, tampoco debería serlo el tratamiento.
Lo que más me preguntáis
¿Tengo que dejar de correr o de entrenar?
Puede que durante un tiempo tengamos que adaptar la intensidad, la carga, el volumen o determinados impactos mientras trabajamos la causa de las pérdidas. Pero el objetivo es que puedas volver progresivamente a hacer aquello que quieres hacer.
Dejar de hacer deporte no debería ser nuestra primera solución.
¿La exploración es incómoda?
No hago nada sin que tú lo entiendas y estés de acuerdo. La consulta es individual, en un despacho cerrado y con el tiempo necesario para hacer la valoración con tranquilidad.
¿Cuántas sesiones voy a necesitar?
Prefiero valorarte primero y después explicarte qué creo que necesitas, antes que darte un número de sesiones por teléfono sin haberte visto.
¿Necesito que me derive el médico?
Entonces, ¿los Kegel sirven o no?
Pero entrenar el suelo pélvico no es simplemente hacer Kegel por tu cuenta.
Primero necesito saber cómo está funcionando tu musculatura, qué necesitas mejorar y cómo responde tu suelo pélvico cuando haces las actividades en las que aparecen las pérdidas.
Porque algunas personas necesitan ganar fuerza, otras mejorar coordinación o aprender a gestionar mejor los esfuerzos y otras necesitan trabajar primero una musculatura que tiene demasiada tensión.
Por eso el ejercicio tiene que adaptarse a ti, y no al revés.
Si se te escapa el pis, podemos valorar por qué
Si has empezado a adaptar tu vida por miedo a tener una pérdida, no tienes por qué darlo por hecho.
Podemos valorar qué está pasando y ver qué necesitas para volver a hacer las cosas que quieres hacer con tranquilidad.
La consulta está en Lugo, en Rúa das Fontes 26 bajo.