El suelo pélvico: qué es y por qué deberías saber que existe
La mayoría de la gente descubre que tiene suelo pélvico cuando empieza a dar problemas. Y muchas veces ni siquiera entonces, porque nos han dicho que perder orina después de tener hijos es normal, que con la edad es lo que toca o que si haces deporte puede pasar.
Quiero explicarte qué es el suelo pélvico y cómo funciona de una forma sencilla, para que entiendas qué te está pasando y, sobre todo, para que aprendas a diferenciar entre algo que es frecuente y algo que es normal.
Porque no es lo mismo.

Qué es exactamente
Tu suelo pélvico está formado por un conjunto de músculos que se encuentran en la base de la pelvis y ayudan a sostener los órganos pélvicos, como la vejiga, el útero, la próstata o el recto.
Todos tenemos suelo pélvico: mujeres, hombres y niños. Y no trabaja de forma aislada. Se coordina con el diafragma, los abdominales y la musculatura de la espalda.
El suelo pélvico es la base de un cilindro
Arriba está el diafragma, delante la musculatura abdominal profunda, detrás la musculatura de la espalda y abajo el suelo pélvico. Todos trabajan de forma coordinada.
Por eso, cuando algo no funciona bien, no siempre el problema está justo donde aparecen los síntomas.
Para qué sirve
Hace varias cosas a la vez, y por eso da síntomas tan distintos cuando falla.
Sostener
Ayuda a sostener los órganos pélvicos en su posición. Cuando este sistema de sostén no funciona bien, puede aparecer sensación de peso o de bulto, o eso que muchas veces nos explican como «tener la vejiga o el útero un poco bajos».
Controlar
Permite tanto contener como vaciar: mantiene la continencia de la orina, los gases y las heces, y se relaja en el momento adecuado para que puedas vaciar la vejiga y el recto sin esfuerzo.
Función sexual
Participa en la función sexual: interviene en la erección, ayuda a que la penetración pueda ser cómoda y sin dolor y participa, junto con otras estructuras, en el orgasmo.
El parto
Durante el parto, el suelo pélvico tiene que ser capaz de relajarse, adaptarse y elongarse para facilitar el paso del bebé.
Sostener la postura
Forma parte del sistema que nos ayuda a mantenernos estables y movernos. Trabaja de forma coordinada con el diafragma, los abdominales y la musculatura de la espalda. Por eso, la postura, la respiración y la forma en la que nos movemos también influyen en cómo trabaja el suelo pélvico.
Cómo sé que tengo un problema
El suelo pélvico es un conjunto de músculos que trabaja constantemente y cumple funciones muy importantes. Estas son algunas señales que nos pueden indicar que algo no está funcionando bien:
Se te escapan unas gotas al estornudar, toser, reír, saltar o correr.
Estás tranquila y, de repente, aparecen unas ganas de orinar que te cuesta controlar.
Se te escapan los gases sin poder evitarlo.
Te cuesta ir al baño, tienes que hacer mucho esfuerzo o sientes que no has vaciado del todo.
Tienes dolor durante las relaciones sexuales o notas que te cuesta relajarte.
Sientes peso, presión o un bulto a nivel vaginal.
Que un síntoma sea frecuente no significa que sea normal.
Y, sobre todo, no significa que tengas que acostumbrarte a vivir con él.
Lo que te han dicho que es normal y no lo es
«Es que he tenido dos hijos»
«Es la edad»
«A todas las que corremos nos pasa»
«Con los ejercicios de Kegel se arregla»
Por eso, antes de mandar ejercicios, hay que valorar qué está pasando.