Dolor pélvico · Lugo

¿Te duele mantener relaciones o tienes dolor ahí abajo?

Y puede que lleves tiempo evitándolas sin decirlo.

O que te duela después de estar sentada mucho rato, al ponerte un tampón, durante una revisión ginecológica o incluso que tengas un dolor que te cuesta explicar, que va y viene y que no sabes muy bien de dónde sale.

Muchas veces, cuando llevas tiempo así, ya has pasado por varias pruebas y te han dicho que «está todo bien», que intentes relajarte o que puede ser estrés.

Pero tú sigues teniendo dolor.

Que las pruebas salgan normales no significa que no te pase nada. Significa que tenemos que seguir buscando qué puede estar detrás de ese dolor.

Eso es lo que hacemos en la consulta, en Lugo: valorar antes de tratar.

Casi nunca hay una sola causa

¿Por qué puede doler?

En el dolor pélvico no siempre encontramos una única causa.

Puede haber una musculatura del suelo pélvico con demasiada tensión o que no sea capaz de relajarse bien. Puede haber tejidos con menor movilidad, cicatrices que generan molestias, estructuras viscerales implicadas, irritación de algún nervio o un sistema nervioso que lleva tanto tiempo recibiendo señales de dolor que se ha vuelto mucho más sensible.

Y muchas veces hay varias cosas ocurriendo a la vez.

Además, cuando algo duele, nuestro cuerpo intenta protegernos. Nos tensamos, cambiamos la forma de movernos, evitamos determinadas situaciones y empezamos a anticipar cuándo va a aparecer el dolor.

Si ya sabes que las relaciones te van a doler, es normal que tu cuerpo empiece a protegerse incluso antes de que aparezca ese dolor.

Por eso, en estos casos, decir simplemente «haz Kegel» o «tienes que fortalecer el suelo pélvico» puede no tener ningún sentido.

Si encuentro una musculatura con demasiada tensión o con dificultad para relajarse, lo último que quiero es decirte que aprietes más.

Cuando el dolor aparece al mantener relaciones, es probable que hayas oído la palabra dispareunia. Es solo el nombre técnico de eso mismo: dolor durante las relaciones sexuales. Ponerle nombre no explica por qué te ocurre a ti, y eso es lo que a mí me interesa.

¿Qué hacemos en la primera valoración en Lugo?

Lo primero es hablar. Y cuando hay dolor, esta parte para mí es especialmente importante.

Quiero saber cuándo empezó, dónde lo notas, cómo es ese dolor, en qué situaciones aparece, qué lo mejora, qué lo empeora, qué tratamientos has probado y qué te han explicado hasta ahora.

Todo eso me da muchísima información antes de hacer una exploración.

Después, si considero que una exploración puede aportarnos información, te explicaré qué quiero valorar y por qué.

La hacemos solo con tu consentimiento, explicando cada paso y pudiendo parar en cualquier momento.

Y si ese día no quieres una exploración interna, no pasa nada. Podemos empezar a trabajar igualmente y decidir más adelante si tiene sentido hacerla.

La consulta es individual, en despacho cerrado y sin prisa.

Te lo cuento paso a paso en cómo es una sesión.

Cómo trabajo

Y a partir de ahí hacemos tu plan

Dependiendo de lo que encuentre podemos trabajar con terapia manual, abordaje miofascial, trabajo visceral, tratamiento de cicatrices, ejercicio terapéutico y estrategias para mejorar la movilidad y disminuir la respuesta de protección de la musculatura.

Pero en dolor hay otra parte que para mí es fundamental: que entiendas qué está pasando.

Cuando llevas meses o años con dolor y nadie termina de explicarte por qué, es muy fácil empezar a tener miedo a determinadas posturas, movimientos o situaciones.

Entender cómo funciona el dolor y qué factores pueden estar manteniéndolo nos ayuda a decidir qué podemos ir recuperando y cómo hacerlo de forma progresiva.

No te voy a prometer que un dolor que lleva años desaparezca en una sesión, porque no sería realista.

Lo que sí podemos hacer es valorar qué factores están influyendo en tu caso y empezar a trabajar sobre ellos.

¿Y si el dolor viene de un nervio?

Hay determinados dolores pélvicos en los que también tenemos que valorar si puede existir un componente nervioso.

Uno de los que más se conoce es el relacionado con el nervio pudendo.

Puede producir dolor en la zona perineal que empeora al estar sentada y puede acompañarse de sensaciones como quemazón, presión, hormigueo o sensación de cuerpo extraño.

Pero esto es importante: no todo dolor que empeora al sentarse es una neuralgia del pudendo.

Hay diferentes estructuras que pueden producir síntomas parecidos, así que antes de poner una etiqueta necesitamos valorar bien qué está ocurriendo.

Lo explico con detalle en el artículo sobre la neuralgia del pudendo.

En hombres también

El dolor pélvico también aparece en hombres y muchas veces cuesta encontrar una explicación.

Dolor en el periné, molestias al estar sentado, escozor sin que aparezca una infección, dolor después de eyacular o síntomas que se han tratado varias veces como una prostatitis pero que continúan apareciendo.

En estos casos también podemos valorar el suelo pélvico, la musculatura, los tejidos, el componente nervioso y cómo se comportan los síntomas para intentar entender qué puede estar manteniéndolos.

Lo cuento en la página de suelo pélvico masculino.

Preguntas frecuentes

Lo que más me preguntáis

Me han dicho que está todo normal. ¿Entonces qué me pasa?
Que las pruebas médicas no hayan encontrado una lesión, una infección u otra causa que explique tus síntomas no significa que el dolor no exista.

Hay factores musculares, del tejido, del sistema nervioso o relacionados con la forma en la que tu cuerpo está respondiendo al dolor que también podemos valorar desde fisioterapia.

Y si durante la valoración encuentro algo que creo que necesita estudio médico, te lo diré.
¿La primera sesión incluye exploración interna?
No necesariamente.

Primero hablamos y, a partir de lo que me cuentes, decidimos qué necesitamos valorar.

Si considero que una exploración interna puede aportarnos información, te explicaré qué quiero valorar y por qué. La decisión la tomamos contigo y nunca hacemos nada sin tu consentimiento.
Llevo años así. ¿Sirve de algo a estas alturas?
Que lleves mucho tiempo con dolor no significa que no podamos trabajar sobre él.

Cuando el dolor es persistente normalmente hay que entender bien qué factores lo están manteniendo y avanzar de forma progresiva. No puedo decirte cuánto vamos a conseguir sin valorarte, pero el tiempo que llevas con dolor, por sí solo, no es una razón para darlo por perdido.
¿Esto tiene que ver con la ansiedad o con el estrés?
El estrés puede influir en la tensión muscular, el sueño, la sensibilidad del sistema nervioso y en cómo percibimos el dolor.

Pero decir simplemente «es ansiedad» se queda muy corto.

El dolor es real. Lo que necesitamos es entender qué factores físicos, emocionales y del propio sistema nervioso pueden estar influyendo en tu caso y trabajar sobre los que podamos modificar.
¿Puedes trabajar junto a mi ginecólogo o mi urólogo?
Sí.

De hecho, cuando un caso necesita el trabajo de varios profesionales, prefiero que estemos coordinados. La fisioterapia puede formar parte del tratamiento junto con ginecología, urología, sexología, psicología, unidad del dolor u otras especialidades cuando sea necesario.

El dolor no es algo que tengas que aguantar en silencio

Si llevas tiempo con dolor, has dejado de hacer cosas por miedo a que aparezca o tienes la sensación de que nadie termina de explicarte qué está pasando, podemos empezar por valorarlo.

No para prometerte una solución rápida, sino para entender mejor qué puede estar influyendo y decidir qué podemos trabajar.

La consulta está en Lugo, en Rúa das Fontes 26 bajo.

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