27 de febrero de 2026 · Suelo pélvico

Dolor menstrual: no, no es normal tener que aguantarlo

Durante años, muchas mujeres han escuchado que «tener dolor con la regla es normal». Pero no, no lo es. Que algo sea frecuente no significa que sea saludable.

El ciclo menstrual puede causar incomodidad leve, pero no debería doler ni incapacitar. Cuando el dolor aparece, el cuerpo está pidiendo atención: hay un desequilibrio que merece ser escuchado y tratado, no silenciado.

Por qué duele la regla

El dolor menstrual, o dismenorrea, suele deberse a las contracciones del útero cuando elimina el revestimiento interno durante la menstruación. Estas contracciones están provocadas por las prostaglandinas, unas sustancias que, en exceso, generan dolor, inflamación y malestar general.

Sin embargo, detrás del dolor menstrual también puede haber otros factores:

  • Tensión en la musculatura del suelo pélvico o del abdomen.
  • Falta de movilidad en las estructuras que sostienen el útero y la vagina.
  • Estrés o ansiedad mantenida.
  • Alimentación inflamatoria o deficiente.

Y aunque muchas veces se recurre directamente a la píldora para aliviarlo, la solución real pasa por entender qué está ocurriendo en el cuerpo y trabajar sobre las causas, no solo sobre los síntomas.

La alimentación: una base fundamental

La manera en que comemos influye directamente en nuestras hormonas, en la inflamación del cuerpo y en cómo vivimos cada fase del ciclo. Una dieta rica en ultraprocesados, azúcares o harinas refinadas puede aumentar la inflamación y agravar el dolor menstrual. Por el contrario, una alimentación basada en productos frescos, naturales y equilibrados puede ayudar a regular el ciclo y reducir los síntomas.

Algunos consejos generales:

  • Aumentar el consumo de verduras, frutas y hortalizas.
  • Priorizar grasas saludables (aceite de oliva virgen, frutos secos, aguacate).
  • Incorporar pescados azules ricos en omega-3, con efecto antiinflamatorio.
  • Reducir la cafeína y el alcohol, que pueden alterar las hormonas.

Y, sobre todo, buscar el acompañamiento de un nutricionista especializado en salud hormonal o femenina. Cada mujer es diferente, y un profesional puede adaptar la alimentación a cada caso, al ciclo y a los síntomas.

El entrenamiento de fuerza: clave para el equilibrio hormonal

Durante mucho tiempo se pensó que las mujeres no necesitaban entrenar fuerza. Incluso se llegó a decir que el entrenamiento de fuerza era «malo» o que las haría «demasiado musculosas». Hoy sabemos que eso no solo es falso, sino que el entrenamiento de fuerza es una herramienta esencial para la salud femenina.

Ayuda a regular las hormonas, mejora la masa ósea, estabiliza la pelvis y reduce el dolor menstrual al aumentar la circulación y la fuerza del core y del suelo pélvico. Además, potencia la sensación de energía y bienestar, algo que impacta directamente en cómo se vive cada fase del ciclo.

Somos cíclicas: entrenar según el momento del ciclo

A diferencia de los hombres, que tienen un patrón hormonal más estable a lo largo del mes, las mujeres somos cíclicas. Nuestro cuerpo cambia cada semana: niveles hormonales, energía, fuerza, resistencia… todo fluctúa. Y entender esto es una ventaja, no una limitación.

Durante la fase folicular (desde que termina la regla hasta la ovulación), los niveles de estrógenos suben: tenemos más energía, fuerza y motivación. Es un momento ideal para entrenamientos más intensos o de fuerza progresiva.

En la ovulación, estamos en el punto de máximo rendimiento físico y concentración. Después, en la fase lútea, puede ser útil ajustar la carga, priorizando la técnica, la movilidad y ejercicios de menor impacto. Y durante la menstruación, en lugar de «bajar el nivel» o dejar de moverse, lo ideal es adaptar el entrenamiento: ejercicios suaves, movilidad, respiración y activaciones ligeras.

Respetar este ritmo cíclico no significa hacer menos, sino hacer mejor. Al entrenar en armonía con el ciclo, los resultados mejoran: más efectividad, menos lesiones y mayor conexión con el cuerpo.

Más allá de la píldora

La píldora anticonceptiva puede ser una herramienta útil en algunos casos, pero no es la única solución ni debería ser la primera opción ante el dolor menstrual. Su función principal es suprimir la ovulación, lo que puede reducir el dolor al eliminar los cambios hormonales, pero no soluciona la causa del problema. El dolor puede volver tan pronto como se deja de tomar.

El objetivo no debe ser «apagar» el cuerpo, sino restaurar su equilibrio natural: reducir la inflamación, mejorar la movilidad de los tejidos, nutrirse bien y moverse con conciencia.

Diferenciarlo de la endometriosis

Es importante distinguir el dolor menstrual funcional de la endometriosis, una enfermedad en la que el tejido similar al del endometrio crece fuera del útero y causa inflamación y dolor intenso. La endometriosis requiere diagnóstico médico específico, pero la fisioterapia también puede ayudar mucho en estos casos, aliviando la tensión y mejorando la movilidad pélvica.

Aun así, no toda dismenorrea es endometriosis, y no todo dolor debería normalizarse. Si cada mes el dolor te impide hacer vida normal, busca ayuda profesional.

Cuidarse también en casa

Durante los días de menstruación, algunos cuidados sencillos pueden marcar la diferencia:

  • Compresas de tela y bragas menstruales: permiten una mejor transpiración, evitan irritaciones y reducen el contacto con productos químicos.
  • Aplicar calor local: relaja la musculatura y mejora el flujo sanguíneo.
  • Ejercicios de respiración: la respiración costal o diafragmática reduce la tensión abdominal y pélvica.
  • Estiramiento de la cadena anterior: tumbada con un cojín bajo la espalda, dejando que el abdomen se abra suavemente, o de pie, apoyando los brazos en la parte superior de una puerta para estirar el pecho y el abdomen.

Son gestos sencillos que ayudan a liberar presión y devolver movilidad al cuerpo.

Cómo puede ayudar la fisioterapia

Desde la fisioterapia ginecológica, se trabaja para dar movilidad y equilibrio a las estructuras de sostén del útero y la vagina, que a menudo están rígidas o tensas. La combinación de técnicas manuales y herramientas terapéuticas puede reducir significativamente el dolor menstrual.

Algunas de las más utilizadas son:

  • Movilización visceral: mejora la circulación y la libertad de movimiento de los órganos pélvicos.
  • Kinesiotape: cintas elásticas aplicadas sobre el abdomen o la zona lumbar para relajar y facilitar el drenaje.
  • TENS: estimulación eléctrica suave para aliviar el dolor.
  • SIS: tecnología que utiliza campos electromagnéticos para activar la musculatura profunda y mejorar la circulación.

Combinadas con el trabajo respiratorio, los estiramientos y el entrenamiento de fuerza, estas técnicas ayudan a reducir el dolor y mejorar la calidad de vida de las mujeres con dismenorrea.

Escuchar el cuerpo, no resignarse

El dolor menstrual no es algo que debas aceptar como parte de ser mujer. Es una señal de que el cuerpo necesita atención. Con una alimentación guiada por profesionales, un entrenamiento adaptado a tu ciclo y el acompañamiento de fisioterapia, es posible vivir un ciclo sin dolor, con energía y en equilibrio.

En resumen:

  • El dolor menstrual no es normal.
  • La alimentación antiinflamatoria, guiada por un nutricionista especializado, puede mejorar mucho los síntomas.
  • El entrenamiento de fuerza es esencial, y adaptarlo al ciclo femenino potencia los resultados.
  • La fisioterapia ofrece técnicas eficaces como la movilización, el kinesiotape, el TENS y la SIS.
  • Y en casa, la respiración, el estiramiento y el calor son grandes aliados.

Escucha a tu cuerpo, cuídalo y trabaja con él, no contra él. Porque tener la regla no debería doler.

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